El gusto por los deportivos prácticamente venía con él desde el inicio. Cuando nació, sus orgullosos padres lo llevaron a casa desde el hospital en el Porsche 911 de su papá. Tal vez estaba destinado a ser un apasionado de los autos, y en particular de los deportivos de Stuttgart-Zuffenhausen.
Durante su infancia, Baldinger desarrolló una segunda pasión, también heredada de sus padres: el amor por las bicicletas. Llamarlo “hobby” sería quedarnos cortos. Al fin y al cabo, gran parte de su vida la ha pasado sobre el sillín. El downhill (descenso en montaña) se convirtió en su disciplina, e incluso logró un lugar en la selección nacional juvenil. “También me formé como mecánico de bicicletas”, dice con su manera tranquila y reflexiva. Luego vino un golpe durísimo: se fracturó la columna practicando downhill. Aunque se recuperó, su sueño de ser ciclista profesional terminó. “Fue una época difícil para mí. Pero también salió algo bueno: redescubrí mi amor por los autos”, cuenta.
En ese entonces, tener un Porsche todavía estaba fuera de su alcance, pero los deportivos se volvieron una presencia constante en su vida. Hasta que un día decidió apostarlo todo.
Una visión hecha realidad
“En 2020 vendí todas mis bicicletas y mi auto. De hecho, vendí prácticamente todo lo que tenía”, recuerda el hoy treintañero. ¿La razón? Baldinger estaba decidido a hacer realidad su sueño de tener una tienda de bicicletas. Y no cualquier tienda: su visión era algo más parecido a una “delicatessen” para entusiastas que comparten la pasión por los detalles. Así nació Leon Bikes en Mellingen, Suiza. Él mismo se encargó de gran parte del acondicionamiento del showroom, con ayuda de algunas amistades. El momento no pudo ser peor: coincidió con el pico de la pandemia de Covid-19. “En ese entonces era difícil conseguir componentes. La situación era incierta”, recuerda.
Aun con esos retos, pronto la gente empezó a descubrir tanto la oferta excepcional como el enfoque meticuloso de Baldinger. En Leon Bikes, una bicicleta rara vez es un producto de serie.
Posibilidades infinitas
La apuesta funcionó. Leon Bikes creció y hoy emplea a cerca de una docena de personas. Con el éxito volvió el deseo de tener un deportivo. “Con mi primer Porsche, un 911 GT3, descubrí una forma de unir mis dos pasiones”, dice. Leon Bikes permite personalizar las bicicletas hasta el mínimo detalle, desde componentes individuales hasta la pintura. Las posibilidades son prácticamente ilimitadas. “Trabajamos con pintores en Estados Unidos e Italia. Siguen las especificaciones de los fabricantes de los cuadros y hacen realidad incluso los deseos más inusuales.” Poco después, el 911 de Baldinger tuvo un “gemelo” de dos ruedas, en el mismo color Arctic Grey.
Entre personas con la misma pasión
Con el auge del ciclismo también creció la demanda de personalización. Igual que un deportivo, una bicicleta puede volverse una expresión de la personalidad de su dueño; una pieza única, hecha exactamente a su gusto. Muchas veces la inspiración viene del mundo automotriz. “Tengo varios clientes que han pedido sus bicicletas en colores clásicos de Porsche”, explica. “Tengan o no el auto a juego en su cochera, eso no importa.” Algunas personas llegan con una combinación de colores que vieron en un coche y quieren recrearla en una bici. Para muchxs, el proceso se vuelve casi tan importante como el resultado. “Tengo clientes que me encargan varias bicicletas cada año.” Y el aburrimiento no existe. El propio Baldinger lo demuestra.
El color como hilo conductor
Desde entonces, Baldinger cambió su GT3 por un GT3 RS. “Vi el auto anunciado y de inmediato supe que tenía que ser el siguiente”, recuerda. Para alguien con tanta atención al detalle, la especificación fue decisiva: Olive Black, combinado con numerosos elementos de fibra de carbono expuesta del paquete Weissach y acentos amarillos. La plantilla perfecta para un equivalente de dos ruedas.
“Tengan o no el auto a juego en su cochera, eso no importa.” Leon Baldinger
Atención a cada detalle
El cuadro y la horquilla de carbono de su bicicleta están pintados exactamente en el mismo tono que su 911 GT3 RS. Incluso la denominación del modelo en las puertas del auto se refleja en el tubo inferior de la bici. Pintado, por supuesto. Los detalles también llegan a componentes como el gancho del desviador trasero y las palancas de freno. “Forré el manubrio con un material que me recuerda a la tapicería de los asientos del GT3 RS”, dice. El toque final viene en Speed Yellow: desde los calipers, que también muerden discos carbono-cerámicos, hasta el marcador amarillo de las 12 en punto del volante, reflejado en una franja igual en el ciclocomputador pintado a la medida. “La gente ha comentado mi bicicleta porque les recordó a un deportivo, incluso cuando mi auto no estaba cerca. Eso es un cumplido increíble”, dice con una sonrisa. Pero, como el GT3 RS, las bicicletas de Baldinger son mucho más que apariencia. El rendimiento y la ingeniería ligera también importan. Su bicicleta de ruta de carbono pesa alrededor de siete kilos.
Una pareja improbable, pero perfecta
Hay ocasiones en las que Baldinger se lleva tanto el auto como la bicicleta de viaje. Con ayuda de soportes de succión y un portabicicicletas, el 911 GT3 RS se convierte en un medio de transporte muy eficaz.
“Sí requiere un poco de cuidado para no dañar el vidrio liviano”, explica. “Fuera de eso, funciona perfecto.” La rueda delantera viaja dentro de la cabina y, listo, las dos pasiones quedan unidas. Dondequiera que vayan, juntos forman una combinación llamativa.
Para Baldinger, esta dupla no es un truco de marketing, sino una expresión natural de dos intereses que van de la mano. En un día soleado, elegir entre dos ruedas y cuatro no siempre es fácil. “Por suerte, no tengo que escoger”, dice. “Un gran recorrido por la Selva Negra en el 911 por la mañana, seguido de una rodada por la tarde.” En la vida real, sin embargo, días así son raros últimamente. El negocio va muy bien y Baldinger dedica casi todo su tiempo a la tienda. “Prácticamente vivo en mi tienda”, concluye.
Info
Texto publicado originalmente en la revista Christophorus, edición 419.
Texto: Philipp Aeberli
Imágenes: David Künzler
Derechos de autor: Todas las imágenes, videos y archivos de audio publicados en este artículo están sujetos a derechos de autor. No se permite su reproducción total o parcial sin el consentimiento por escrito de Dr. Ing. h.c. F. Porsche AG. Para más información, escribe a: newsroom@porsche.com.